Filatelia:
La solución a este problema la propuso, en el año 1840, el profesor de escuela Rowland Hill, inglés, a quién se le ocurrió que el pago lo hiciera el que enviaba la carta, ideando el uso de unas etiquetas engomadas que se pegarían al sobre como comprobante de este pago por adelantado. La afición por coleccionar sellos de correos empezó poco después de la introducción de los sellos para el franqueo de la correspondencia. En 1840 el doctor John Edward Gray, oficial del Museo Británico, empezó a coleccionarlos inmediatamente después de su aparición, y en un número del periódico The Times de 1841 publicó un anuncio solicitándolos.
Poco a poco fue cundiendo la afición por coleccionar sellos y con ello se introdujo el comercio mediante la compraventa, aunque en un principio fue de muy poca importancia por ser muy escasas las variedades y carecer los sellos de muchas de las cualidades que más tarde los harían atractivos. A medida que los sellos fueron aumentando en número y que los de las primeras emisiones se hicieron más escasos, la dificultad en reunirlos estimuló a mucha gente por obtenerlos y así, ya en 1858, sobre todo en Inglaterra se encuentran coleccionistas de sellos pertenecientes a lo más selecto de la sociedad: intelectuales, hombres de negocios, banqueros, etc.
De Inglaterra, la afición por coleccionarlos pasó a Bélgica, Francia y Alemania. En Francia, Potiquet publicó en diciembre de 1861 el primer Catalogue de timbres poste, al que siguió, al cabo de dos meses, el Manuel du collectionneur de timbres poste, publicado en Bruselas por Moens, apareciendo luego, casi sin interrupción, los catálogos o manuales de Laplante, Klin, Gray, Statford, Smith y un largo etcétera. Los coleccionistas de París fueron los primeros en clasificar los sellos, medirlos con la pauta o regla, notar las marcas de agua y separar las varias emisiones de cada país. Al tiempo que se fundaban periódicos especiales en los que se publicaban las noticias de la aparición de nuevos sellos.
El primero de estos periódicos apareció en diciembre de 1862 en Liverpool, con el título The Stamp Collector's Review and Monthly Advertiser y al poco tiempo, en 1863, también en Inglaterra, The Stamp Collector's Magazine. El 15 de febrero del mismo año aparece en Bruselas Le Timbre-Poste. A partir de entonces se produce un verdadero aluvión de publicaciones francesas, alemanas, belgas, etc. En España el primero fue el Manual del coleccionista de sellos de correo, por J. M. V. de C. (Barcelona 1864). Tanto fue el afán por editar revistas, periódicos y demás publicaciones filatélicas que en 1910 ya existían más de ochocientas publicaciones diferentes en el mundo, tan solo en España había más de cincuenta.
La fundación en 1874 de la Unión Postal Universal supuso un gran impulso al desarrollo de la filatelia.
En Barcelona, España, fue fundada en 1888 la primera sociedad filatélica del país. La primera exposición filatélica tuvo lugar en Viena, Austria, en 1890.
En los primeros tiempos, los organismos oficiales de Correos se mostraron contrarios a esta afición, llegando a prohibir y perseguir el lavado de sellos, al considerar esta actividad como un fraude potencial que facilitaba la reutilización de ejemplares.